Martes, 06 Julio 2021 11:10

Educación financiera, ¿una asignatura pendiente? -por Federica Troiano y Marta Alberni Destacado

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No cabe duda de que la pandemia ha acelerado el proceso de digitalización, lo que supone un alivio para muchos usuarios y, al mismo tiempo, un desafío para todos aquellos agentes ajenos a ciertas prácticas y productos financieros novedosos. En este contexto, como se observa en varias iniciativas que se están llevando a cabo en el mercado, la educación financiera desempeña un papel fundamental para formar a la sociedad del mañana.

El entorno económico y financiero en el que nos movemos resulta cada vez más complejo y se encuentra en constante cambio con la aparición de nuevos productos y servicios financieros, así como nuevos (o antiguos) agentes que presentan un modelo de negocio apalancado en las nuevas tecnologías.

En este contexto dinámico y complejo, la educación financiera se convierte en una herramienta clave para lograr la estabilidad y la protección de los usuarios al dotarles de las capacidades necesarias para afrontar situaciones cotidianas que implican la toma de decisiones de carácter financiero. Así, la educación financiera, entendida como la transmisión de conocimientos específicos a los individuos para comprender conceptos básicos sobre finanzas y productos financieros, permite alcanzar un empoderamiento financiero de la población, aumentando la confianza de los individuos en sus propias capacidades y acciones. Dichos objetivos educativos no implican solamente un beneficio para los usuarios a nivel individual, sino que contribuyen a la economía y al sistema financiero en su conjunto al generar procesos financieros más seguros, reforzar la confianza en el sistema y el sector bancario, reducir el aislamiento actual de determinados consumidores y favorecer la inclusión financiera.

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